domingo, julio 02, 2017

Tajito

Tajito dijo el doctor, mientras la madre desangrándose en la camilla sonrió y el padre disparado se fue al kiosco abandonado y lejano a comprar cigarrillos.
El tajo fue abriéndose y con el tiempo sangrando y sangrando sin querer hacerlo. Deseando que esa sangre con olor  a podredumbre y muerte ya no la vaciara; muerte al aviso que prometía paraísos en los que ella jamás creyó.
¡La vida es tan inmensamente difícil cuando en los tajos sólo entran babosos gusanos!
¡Tajito!
¡Tajito frío! ... ¡tajito el tuyo!, ¡tajito el mío!
¡La vida es tan inmensamente difícil  cuando se nace con heridas tajantes abiertas y eternas!