domingo, mayo 25, 2014

¡Este olor a invierno que no se me va!

¡Este olor a invierno que no se me va!
Mi imagen hecha un fantasma perfectamente redondo y blanco.
Soy un fantasma que se olvidó de como volar y quedò anclado en las orillas de una derrumbada ciudad, de un calabozo hecho cadenas que me atan al azar.
¿Es que acaso la muerte será algo más triste que esta vida?
Las personas normales salen ríen y viven.
Las personas normales hablan unas con otras de cosas que desconozco.
Los fantasmas habitamos los agujeros de la profunda oscuridad.
Los fantasmas tenemos gatos que simulan calentar nuestros hélidos pies, y este olor a invierno que no se me va...
Los fantasmas desesperamos en invierno ya que el frío nos aleja más...
La desesperanza duele, duele, ¡duele cada vez màs!
¡Es que estoy  tan lejos, tan!
Hoy la gente es medias de red, escotes, minifaldas y piropos... galanteos, sonrisas, bebidas y besos.
Hoy las pieles se calientan con los roces de las sàbanas y las cosquillas del amar.
Hoy la gente vive como gente y no como fantasmas. Y yo, solía ser gente en tiempos lejanos pero hoy no me acuerdo de eso; solamente siento este olor a invierno que no se me va y mi felicidad perdida en una sala de estar.