lunes, abril 21, 2014

Eclìpsame en Rojo

Esta noche,
cuando ya ni el ladrido de un perro
resuene en la distancia,
cuando los pàjaros aniden sin mitigar sonido en las terrazas.
Cuando mi escalera llegue a tu corazòn dormido,
pintarè mi luna,
pintarè tu luna de un rojo enfurecido de besos poseìdos;
de sangre efervecente saliendo de mi mente
hacia tu alma que reposa en silencio,
entre rosas que no pinchan ni solllozan;
son felices sosteniendo tus espaldas,
tus talones y mi falda
que levanto
que cabalga en tus sueños de montañas
mientras sigo mi tarea de enrojecer nuestra luna
que se moja en acuarelas
estremece mis ciruelas
mientras trepo por tus sueños
de manantiales soberbios
mientras beso tu seño
 para endulzarlo de suspiros apolineos
bien mortales de brillante rojo tupido.

jueves, abril 10, 2014

Viajes

Viaje Inicial 

Llegué a destino luego de ocho meses de placentero viaje. El lugar estaba tan húmedo y confortable que podría haber pasado toda mi vida allí meciéndome con el vaivén permanente y suave.
Pero no duró. Una fuerte coalición entre presión alta y baja, me obligó a abandonar apresuradamente mi viaje.
Cuentan que después del choque me retorcía, mientas me envolvían llamaradas de líquidos incesantes, y que algo, parecido a un cordón en mi cuello me asfixiaba, mientras se esforzaban por rescatarme.
Después de horas de traqueteo, pudieron librarme, de lo que se había convertido en una mortífera trampa para mí.
La tensión pasó, con ella el shock, pero mi arribo fue en una no tan agradable “germinadora de bebés”, la cual no recomiendo a nadie, debido a que el ambiente es chico, el olor a tanta pulcritud, artificial, y la luz escasa.


Viaje a Casa Línea 60: San Fernando-Carapachay 

El temblor del traumático primer viaje pasó, para la primavera de 1980.
La quietud, la paz y la alegría dieron el inicio a un nuevo viaje, sobre la carrocería pesada del amarillo y trompudo colectivo de la línea 60, camino a mi hoy, antigua y descascarada casa, de Quiroga al 3800, en Carapa.
Tíos, abuelos (los primos y hermano vinieron después), y parientes lejanos, balanceaban el colectivo de un lado a otro gracias a la felicidad que les brindaba el primer bebé en la familia. Papá era un gran chofer y mamá un excelente copiloto. El colectivo estaba de fiesta.
Pero los años pasaron, y para el año 1985, el viaje se volvió intolerable. La falta de service y el frecuente mal uso, achacaron y deterioraron al vehículo. Las peleas por cambiarlo o no, se volvían cotidianas, mientras el humo nos intoxicaba. Al final, nos deshicimos de él, y lo único que lamento de aquella época es que pobrecito, mi hermano a quien tanto le gustaban los fierros, solamente pudo disfrutar de él, dos años.


Viaje de Larga Distancia 

Pronto, papá salió en un viaje de larga distancia, y mamá, hermanito y yo comenzamos a viajar con otro chofer. Abuelita no quería viajar con nosotros, ella viajaba con su club de jubilados. A veces veo los videos. Son muy divertidos.
El nuevo chofer, era un señor muy amable. Se llamaba Jesús, Don Jesús el de la Cruh. Lo conocimos bien, ya que por muchos años traía los cajones de la refrescante naranja, y charlaba grandes ratos con mamá, mientras nosotros, mi hermano y yo entendíamos poco y nada, pero respetábamos maduramente todas sus decisiones. En poco tiempo, comenzamos a ver diariamente al bondadoso señor que nos llevaba a pasear de aquí para allá.


Viaje en Rutas Paralelas 

En 1995, perdimos a abuelita. Creo que salió a una excursión y se la olvidaron cuando visitaba la jaula de los leones ( todavía no me explican si la visitaba por dentro o por fuera). Pero yo, que le creía al señor Jesús, ese tan bondadoso señor, que me había enseñado tanto, con todos esos grandes libros, las hojas de rutas con mapas y todo, siempre esperé volverla a encontrar. Todos los caminos conducen a Roma ¿no es así?. Tengo que visitar Roma alguna vez.


Viaje en Vehículo Propio 

Cansada de que me conduzcan, para 1999 decidí tomar el volante de mi vehículo. Como diría Sabina, opté por ser mi propia “conductora suicida”. A esta altura, había conocido demasiadas rutas, y estaba muy enojada porque las precipitaciones, tormentas y granizo eran frecuentes. Me había aburrido de ver campos y campos, árbol, vaquita, caballo, oveja, vaquita, caballo, oveja,...árbol. Además todo teñido de un color gris tormentoso, y un cielo tan negro que nunca me permitía descubrir las formas de las blancas nubes. Por otro lado, me di cuenta que el señor Jesús, en el Puerto de Olivos, me había decepcionado, ya que era mentira que podía caminar sobre las aguas. El simplemente se hundió como cualquiera de nosotros.


Viaje Final

Hoy día salto de un viaje a otro sin destino fijo, sin esperar llegar a Roma, ni al cielo.
Hoy viajo por el propio placer de viajar. Espero largas horas diversas líneas, bajo la lluvia o el ardiente sol, observando las mentes silenciosas de los transeúntes, para llegar a la facultad, al trabajo, o simplemente a casa, esperando algunas veces ver a mamá que llegó muerta del trabajo, o ver si mi hermano se arrimó un poco mas a la costa de ese mar negro que es su mente, en el que se adentró hace un par de años y rema por salir. Otras veces quiero llegar a casa y encontrarme con el profundo silencio, tirarme panza arriba a soñar o a llorar, mirando el cielo raso de mi habitación y rogando que ese flojo pedazo no se desprenda sobre mi cara.

sábado, abril 05, 2014

SON LOS PUNTOS DE VENTA DE LA REVISTA EN LA QUE HAY UN RELATO MIO "No pasa Nada"...ESTOY FELIZ...

QU 9 - PUNTOS DE VENTA Capital Federal - Centro Esfera Artes: Talcahuano 287 (de 16 a 21 hs.) Antígona Libros: Av. Corrientes 1543 (sede Centro Cultural de la Cooperación) De La Mancha Libros: Av. Corrientes 1888 La Revistería: Av. Corrientes 1388 Capital Federal - Recoleta La Revistería: Av. Santa Fe 1654 Capital Federal - Belgrano La Revistería: Juramento 2385 A partir de hoy, en Haedo! Más tarde postearemos dónde. Vayan por ella!

A el que ya no està

Recuerdos de aquel recuerdo dormido
de caricias acolchonadas
entre almohadones de plumas
entre frazadas de lana...
Recuerdos de tu sonrisa
que carcajeaba ante mi nada
que se ofrecìa contenta
 hasta verme desvelada.
Recuerdos de esos besos
esos que hoy saben a nada.
De esos que escatimaba
por no sentir que me entregaba
a un destino fortuito
o quizàs a llamaradas...
esos besos que hoy te darìa
y los ruego en mil plegarias.
Recuerdos  de tus espaladas
que mis uñas rasguñaban
y entre miradas feroces
nos decìamos palabras.
Recuerdos de ese amor
que en un febrero pasò,
y con tantos aguaceros
¡de la nada se apagò!
Ahora te veo en mil sueños
y te abrazo en mi colchòn
Te lloro en mis mil silencios
y te canto una canciòn.
Absorvì toda tu escencia
y en mi alma se quedò
el recuerdo tu presencia
en mi mente de gorriòn
que vuela vuelos descalzos
y suenan casi sin voz
porque los amores nunca  llegan
a ser nido en mi estaciòn.