domingo, octubre 26, 2014

El Loco de los Boletos

EL LOCO DE LOS BOLETOS (Ivi Vitelli)

Bajé en la misma parada de siempre, allá por los pagos de Caseros. Esta vez tenia indicaciones específicas guardadas en un papelito para llegar a otro destino cercano allí pero no tanto como para caminar. Pregunté por la escuela indicada y por la parada del 181. Allí donde no había cartel alguno era la parada.
Esperé con otras dos personas no más de cinco minutos cuando velozmente y con  ímpetu dobló el 181 cartel amarillo. A media cuadra se detuvo y comenzaron los bocinazos; un coche había maniobrado para salir de donde estaba estacionado y se la dió de frente contra un coche que salía del estacionamiento de enfrente. A todo esto tres colectivos atascados por el accidente. Movieron los coches y el 181 llegó a mi parada. La señora cachetona le hizo seña molesta por la demora y bocinazos anteriores. Subimos. El colectivo venía lleno y como yo no estaba orientada decidí sentarme en el asiento que está justo en primera fila del lado del pasillo, o sea, en el asiento que casi está aplastado contra la máquina expendedora de boletos con tarjeta Sube, la máquina expendedora de boletos con monedas, el chofer, la maquinita donde el chofer aprieta cuando uno le pide el boleto, y la gente que sube y al ser tan diminuto el pasillo para pasar hacia el interior del colectivo, se refriegan contra todo tu costado izquierdo del cuerpo que suda y suda pegado al pasajero del lado izquierdo e irritado por los roces reiterados del lado izquierdo.
La molestia en ese asiento siempre es muchísima por algo casi todo el tiempo está desocupado. Lo ocupé porque el viaje según me habían indicado era muy corto y porque el choffer iba a indicarme adonde bajar.
Pasaron unas dos paradas o cuatro cuadras como se prefiera y sube cantidad de gente. Entre ellos y al final, se presenta eufórico ante el choffer, un hombre, un hombre que se llama a sí mismo -"¡el loco de los boletos!"-. Casi no pude divisar su rostro ya que siempre se mantuvo con la vista hacia el hombre concentrado en su volante, emitiendo pequeños diálogos y con su dedo ìndice apoyado en la máquina donde el conductor marca el precio del pasaje. Su dedo índice comenzó a presionar una de las teclas, justo la más grandecita sobre el borde derecho de este aparato. Presionaba una y otra vez y este hombre de contextura delgada, un tanto encorvado, de piel curtida y por lo que vi muy malas condiciones su dentadura, presionaba y presionaba una y otra vez y el ruididito comenzó a ser música para mis oídos, música creada por el ruido de la máquina más el boleto que caía y comenzaba a llenar ese espacio que las máquinas con monedas tienen con tapa semi transparente de donde uno antes de tener la tarjeta magnética tomaba su boleto impreso; la música era ya orquesta, las risas del Loco de los Boletos contagiaban y transportaban a un mundo o mil mundos diferentes... mundos a los que seguramente él viajó con cada presión en la tecla y cada boleto que imprimía sin pagar, sólo por juego, sólo por ver colmado ese espacio.
Mientras él seguía sonriendo yo no podía dejar de sonreir con él y de viajar como pasajera a esos mil mundos a los que me llevaba su música y vivir esas mil vidas a las que me llevaban cada boleto que llenaba ese espacio que parecía nunca colmarse pero que con la velocidad en la que apretaba y presionaba caían más y más amontonándose uno tras otro, uno arriba del otro, enredados o simplemente tocándose en un suave roce que los hacía flotar y acomodarse para dar espacio a un nuevo pasajero, una nueva vida, un nuevo mundo.
El roce de la gente que no paraba de subir parada tras parada en el recorrido del 181 ya no me importaba. Mis ojos y mi sonrisa se habían detenido en este loco que en su locura tenía la más certera claridad de que sólo somos viajantes, pasajeros en este mundo que nos lleva quién sabe adónde; del que nos bajamos y volvemos a subir quizás en otro viaje o quién sabe ¡Esta feliz locura de vivir, inmortal, sin parar de viajar jamás, para siempre, me hizo feliz!
Cuando el espacio estuvo colmado, lleno de papeles con distintos destinos y valores, fechas y horas, "El loco de los boletos" siguió sonriendo; saludó con la misma alegría con la que subió al choffer quien frenó suavemente, lo despidió sabiendo que este hombre subiría a otro colectivo y a otro y a otro más así por el resto de los días de su vida, de sus viajes, de su inmortalidad. Entonces es que arrancó, me miró de reojo y me dijo - pidió que cuando se muera lo entierren y lo cubran con los boletos-.
Sonreí llena de esperanza perdiéndole un poquito más el miedo a la muerte.
La vida, un pasaje, la vida, un pasaje, la vida, un pasaje, la vida un pasa, la vida un pa, la vida un p, la vida n la vida u, la vi. la v, la, l,.....................................



domingo, octubre 12, 2014

...

Mi segunda participación en la revista Qu Literatura; esta vez en el cuento colectivo...
¡Mis pequeños orgullos!




Participé en el N.9 y en este N.11...

,,,Para leer online la revista

http://www.qu-literatura.com.ar/revistas.html




viernes, octubre 03, 2014

Día Triste

Normal día triste
día largo de miles
de primaveras tristes
de miles de aromas
que ya nadie vela
con palabras blancas
que sin alas vuelan.

Día triste
de confesiones secretas,
de abrazos desencontrados
en una cocina pequeña,
pequeña verde y redonda
que llorò sus penas
que llorò sus hojas
de historias perversas.

Día triste,
más noches de penas,
penas ya sin gloria
que abusan y condenan
con silencios milenarios
callándolos abatidos
peregrinos agrietados
agrios desazonados.

Día triste
¿y què es la tristeza
si no es el pasado
que en el presente acecha
feroz
audaz
desangrado
sin estatuas esbeltas?

Hoy quedò en esa mesa,
la escuchadora de penas,
penas viejas y añejas
que en tus cien ecos resuenan.
Día triste
mientras se acaba la arena
que cae sin pausa
mientras grita tu ausencia
de no padre ni hijo
ni de persona buena.

Día triste acongoja
y devasta las venas.
¡quema!
pero que ¡bah!
¡si ya no soy una nena!
Sólo dìas tristes
aunque amanecen soleados
y aunque miran mis pasos
de surcos arrastrados.

Dìas tristes
que quedan
en sollozos fruncidos
en mustios retoños reprimidos,
sin retazos ni esencias,
sin olores a flores
sin miradas serenas

Días tristes
en tus cien mil primaveras.

Días tristes
en mis cuarto de luna llena.

Días tristes
de efímeras y obsoletas
plagas de almas en venta.





jueves, septiembre 11, 2014

Monito que Cuelga del Pasamanos

Hoy me pasò algo muy extraño cuando volvìa viajando en el bondi... despuès de màs de una hora ya tarde, volviendo a casa de la emac, de repente me encontrè colgadìsima mirando hacia como la nada... y fue en ese momento que divisè que por encima de la màquina expendedora de boletos colgaba entre el pasa manos y la ventilaciòn que da al techo un monito de peluche...
Me encontrè con su mirada mientras los movimientos del colectivo lo balanceaban de un lado a otro... me encontrè con sus sùplicas de volver con sus padres y a la naturaleza... me encontrè con mis làgrimas y un dìàlogo de miradas con un peluche que me miraba y me pedìa,... me rogaba y de repente se ponìa indiferente y se golpeaba fuerte contra el techo del colectivo...
Esto durò varios minutos sonando en mis auriculares Loquero.... aunque me resistìa, finalmente dejè de mirarlo... ya no podìa sostenerle la mirada al pequeñito solitario y prisionero...
Terminò mi viaje...pude olvidarlo... baje del colectivo y lleguè a casa... pero de repente ahora en este instante lo estoy recordando...sòlo eso puedo hacer... recordarlo e intentar creer que no estoy enloqueciendo por dialogar con un monito de peluche que colgaba del pasamanos de un colectivo...


jueves, agosto 14, 2014

Miedo al Miedo

Acabo de descubrir que le tengo miedo al miedo. No es un miedo más; no es temerle a una cucaracha , a un asalto o a rendir mal un examen. No es miedo a la electricidad o a viajar en avión. No es miedo a que mi mamá me rete porque me fui sin permiso. No es un miedo que sea comparable a otro miedo. Tenerle miedo al miedo no se compara con otro miedo alguno y ... ¿por qué razón? Sinceramente no tengo la menor idea. Es por eso que en este momento sin respuestas, hecha una bola de dolores de todo tipo, pero abstrayéndome de mi vida de  modo tal que levita mi alma saliéndose de mi y viendo trascurrir mis días tan vacíos pero con la materia gris colmada, colapsada de enraizados pensamientos que no fluyen y quedan en ese gris pantano hundidos y sin esperanza; es en este momento que recurro al sabio. ¿Quién más que Don Google para dar claridad a mi certeza? Miedo al miedo repito sin entender. Hasta que se hace la luz sobre el tema. Don Google dice:"miedo: nombre masculino.1.Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.2.Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea". Nada más sabio. Nada más atinado. He aquí la respuesta a mi temor.¡Miedo es hombre!¡Hombre es maldad!Maldad es angustia! Angustia es morirse en vida... La mentira es la madre diabólica de la angustia la engendradora de el dolor que mata que paraliza que bloquea. Los hechos no ocurren como uno los piensa porque el hombre miente. Esto da nacimiento a la desconfianza y los peligros imaginarios finalmente, siempre son reales.Le tengo miedo al miedo. Te tengo miedo a vos cabeza loca, que no me dejás un minuto de paz. Te tengo miedo a vos autoestima horrenda que alejás a todos mis deseos a todos mis amores a todos mis anhelos. Te tengo miedo a vos Mentira, que destruís todo cuanto hay y pisoteas y bastardeas.Mi  plexo solar quedó eclipsado. Este miedo lo supera todo. Los nudos no permiten que la energía corra por mi cuerpo. Me sigo viendo desde afuera. Mis adentros son demasiado oscuros. Pienso: Si hiciera un tour por mi cuerpo, dudo que existiera placer alguno. Los ácidos queman. La masa encefálica hunde en su pantano. La sangre está tan acelerada que te enrosca en un torbellino hacia la nada. Los músculos oprimen, aplastan. Las articulaciones desengranadas casi no giran y te llevan lento lento lento casi sin permitirte avanzar. Es un tour poco apasible y demasiado asfixiante. Es el tour del miedo....el tour al que me enfrento sola ya que el guía se quedó en las puertas de la entrada


miércoles, julio 30, 2014

Club de Solos y Solas

Me metì al club de solos y solas ¡¿Curiosidas?! Tal vez.
Tanta noche larga de insomnio que no merma, tanto no màs pucho, debates idiotas y aguita mineral para mejorar la salud; tanto frìo apasiguado por una estufa de poco monto y un prevalecer en mi casa sin medias y con las puertas abiertas pero las persianas cerradas.
Tantas puertas de par en par pero sin nadie que entre; nadie màs que el frìo y el hastìo de un sol que nunca veo porque se me escapa, porque corre el guacho, porque sale a la hora que èl quiere, hora que no es mi hora, hora que mis endijas prohiben. Y es asì en este frìo, delante de estos millares de seres virtualmente vivos, tan vivos que me hacen ver  a mi vida tan patètica. tan poco poètica que me metì al club de solos y solas.
No intereactuè...hasta que lo hice.
Me preguntaba quièn era el fundador. Lo preguntè. Un tal de cincunta y largos rrpp, pendexbolichero, que dice que ayuda a la gente a no estar sola ¡Patrañas!
¡Asì pasa el dìa con sus colaboradores posteando gatitos con sonrisas de buenos dìas, buenas noches y que tengas un buen polvo!
Pregunta, ¿quièn viò alguna vez a un puto gato reìrse?...¡Ser màs inexpresivo que un gato creo que desconozco! En serio. Los gatos felices, contentos, en èxtasis o al borde de reventarles la vejiga, siempre tienen la misma cara de nada, o màs bien cara de gato. Pero los seres humanos somos tannnn, como decirlo, necios, tan egocèntricos, que hasta queremos, pretendemos, obligamos a un gato a reirse y decir , ¡feliz viernes! al ritmo de una danza hawaiana... ¡No va loco! No quiero ver a un gato bailando dicièndome -ya no estàs sola; ahora tenès la foto de un gato que baila y con eso estaràs menos sola y màs feliz- ¡No quiero!
Bueno, este pendeviejo fundador del solos y solas al que me refiero supone con su unineurona que da felicidad a las almas abatidas con este tipo de terapia gatuna, mientras èl sigue de boliche en boliche como dice la horrenda canciòn, yendo al gym y a ese club virtual lo usa para difundir sus eventos y llenar sus bolsillos. Y mientras tanto la gente sigue sola... la gente sigue sufriendo... la soledad no es una palabra banal. La soledad no se llena con casi nada. Si la soledad se llevara a la matemàtica serìa el mismìsimo cero; pero mientras uno se siente morir un gato muestra su sensual trasero y te da los buenos dìas; Mientras mi gato real me pide que le compre comida y me araña la cara y la persiana sigue cerrada y por mi puerta sigue entrando el frìo y la ausencia, el gato de los solos y solas se toma un sex on the beatch en una playa y se dora al sol iluminado y sonriente.
Obviamente durè en el club de solos y solas, creo que un post. Obviamente prefiero estar sola en soledad que sola en compañìa de microcefaloides que quieren hacerme creer que soy màs real y menos hermètica y antisocial.
Por ùltimo, un llamado a la solidaridad, a la reflexiòn o como se les cante el pito llamarlo. Como defensora de los animales... ¡basta de forzar a los gatitos y perritos a sonreirnos y bailarnos! Quien dice que por ahì ellos tambièn estàn tristes. Por otro lado, no creo que por propia voluntad se nos quieran asemejar en algo. Hagan la prueba, amigos; pregùntenle a cualquier especie no humana si quisieran tener algùn rasgo del hombre. Lo dudo. Lo afirmo y vendo mi alma escueta y mustia por mi creencia en un rotundo ¡No!


domingo, julio 20, 2014

La Lògica y Yo No Nos Entendemos

Entro a casa de mi vieja, cabreada por la situaciòn anterior en los chinos y mi madre me muestra un problema matemàtico que decìa asì; 6-1x0+2/2= ?A mi esta cuenta erròneamente me daba 3.50 jaja... pero bueno... este no es el punto... el punto es del debate con mi vieja, no fuè el de que no sè separar en tèrminos... fuè que NO SÈ NO ENTIENDO QUÈ LÒGICA TIENE EL 0!!! Por què nos complicamos tanto la vida y multiplicamos algo que en definitiva da cero...cosa que no comparto... para mi si tengo una manzana y la multiplico por cero no tengo cero manzanas... sigo teniendo una manzana... Por què soy tan ilògica para la lògica de los pensadores, ingenieros, etc etc... gente que sabe...ES TAN ABSURDO MI RAZONAMIENTO???? Alguien que sepa de matemàticas puede explicarme què funciòn cumple en algo de la vida real multuplicar algo por cero si va a dar cero??? Por favor porque la verdad no lo comprendo!!!! 

En Los Chinos

Situaciòn:
Supermercadito chino de la esquina... yo dormida con un par de cosas en la caja esperando que la mujer de adelante termine de pasar el chango lleno que tenìa... De repente veo que en el changuito deja para el final unas barritas de cereal y unas tabletas de chocolate el àguila gigantes... Pensè... se los querrà afanar? Automàticamento dentro de mi cerebro un NAAAHHH, ni en pedo!!! Està demasiado bien vestida la señora de unos casi 50 o màs para afanarse algo asì... què onda? La mina botas de cuero de unos miles de pesos...alto jean y cartera...hasta yo que no se nada de moda me di cuenta que la mina tenìa guita... y despuès vi el coche... alto coche... La cosa es que antes de pasar las tres boludeces que le quedaban en el chango le pregunta a la doña china abuela (mi china amiga.. se rie de todo y no entiende un pomo), dice la mujer estirada: "Ahora siempre va a ser asì. Esta Cristina!"...Juro que me contuve para no gritarle de todo en la cara... Los nervios se me hicieron una pelota en cada parte del cuerpo.... NO POR SER K... PORQUE NO SOY K... si no por la desfachatez... por esta gente sin un gramo de conciencia social... LOCOOO.. TE ESTÀS LLEVANDO UN CHANGO LLENO DE COSAS DE LAS MEJORES MARCAS... GASEOSAS.. ETC ETC... cosa de ella si puede pagarlo... pero hay gente que no come... hay niños en la calle.... drogànsose o trabajando... y ahora porque este gobierno hizo ajustes para que los que menos tienen al menos tengan "algo" y los inmundos chetos se quejan!!! No la puedo creeer.... hasta dònde puede llegar el ser humano con su egoìsmo??? HASTA DÒNDE PENSAMOS LLEGAR???ES DOLOROSO VER ESTE TIPO DE REACCIONES....GENTE QUE SI UN CHICO LE QUIERE LIMPIAR EL VIDRIO DEL COCHE SEGURAMENTE SI PUDIERA LO PISARÌA... DAN ASCO... DAN VERGUENZA...Al final no sòlo se llevò el chocolatote si no tambièn bombones de todo tipo y para coronar su compra de pobre, unos rocklets...Volvì a mi casa, con la vena que se me explotaba en el cuello para encontrarme con el segundo problema existencial... ahì les va en el estado 2.

jueves, junio 19, 2014

Goodbye

No tendría más de catorce años. Era una niña muy solitaria y retraída. Mejor alumna en todos sus años de escuela primaria y cuadro de honor en sus primeros dos años de secundaria.
A pesar de la vida familiar que le había tocado llevar, ella se las ingeniaba para salir airosa.
Sus padres se habían divorciado cuando ella apenas era una criatura.
Esos años fueron difíciles para las dos, ella y su madre quienes vivían a mate cocido con medialunas viejas
que la panadera les regalaba de lo que no se había vendido el día anterior.
De todos modos y a pesar de la miseria y de la casa que se caía a pedazos ella era muy feliz jugando con su madre a la casita debajo de la mesa y desplegando un arsenal de cacharros con los que servía las exquisitas facturas en su fina mesa con tasitas de té de porcelana agasajando a su mamita que tan cansada estaba.
Era feliz.
La pobreza era un juego muy divertido de jugar cuando el amor la tapaba con suaves paños de cariño.
Pronto su  madre conoció a un hombre, bastante feo tipo. Su madre era muy hermosa. Pero ella decía que el hombre era trabajador y bueno. De todos modos a la pequeña no le gustaba pero para nada.
Con ese señor vinieron señoritos. Esas pequeños renacuajos que nacen un día y copan todos los rincones de la casa. Se apoderan de tu habitación de tus juguetes, de tu ropa, de tu cama y hasta de tu casita de debajo de la mesa y tus tasitas de té.
Ya no comían facturas en esa casa. Ahora había gran variedad de manjares que la niña casi siempre se negaba a comer y robaba de la bolsa un trozo que se llevaba y escondía debajo de la almohada para chupar de noche y soñar con sus tardes de mate cocido en tasas de porcelana.
Pasaron los años. Se volvió muy responsable, una pequeña adulta.
Su padre,... su padre; pocos datos sobre él. Un hombre muy bohemio. Músico y poeta escuchó ella decir por ahí.
Nadie hablaba de él. Era un ser olvidado. Ella no sabía por qué se habían separado si estaban bien con él. Resonaban siempre en su cabeza bluses nocturnos de una áspera guitarra y una voz carrasposa.
A veces creía estarlo soñando pero recordó un día a sus cuatro años apróximadamente, levantarse de madrugada, caminar descalza por el piso frío y húmedo de la antigua casa, y asomarse calladamente por una enorme puerta de la que salía una tenue luz de velas y un sonido tan dulce, tan profundo que a sus cuatro años se le estremeció el corazón. Su padre tocaba para su madre y le cantaba hermosas palabras que ella no comprendía, pero sabía que eran hermosas porque lo decían con sus miradas.
¿Por qué se separaron?, no lo sabia pero a sus catorce años quiso averiguarlo.
Le comentó a su madre de su deseo de encontrarse con él. El marido de su madre no estaba de acuerdo. Decía que demasiado sacrificio había hecho él todos esos años haciéndose cargo de una hija ajena, educándola, vistiéndola, dándole de comer. Su madre nunca decía nada ante ese tipo de palabras en defensa de la pequeña, simplemente le daba toda la razón a su marido.
Pero aquella vez, a pesar de la perseverancia de estos adultos por vencer el deseo de la niña, no pudieron.
Tanto insistió  la pequeña que los convenció. Los berriches y las peleas eran a toda hora; desplantes que en su vida de sumisa y correctamente diplomática había tenido.
Les ganó por cansancio.
Buscaron al padre. No vivía nada lejos de su casa.
Vivìa en una pieza que alquilaba en el fondo de la casa de una viejita sola.
Entre los adultos acordaron el encuentro, la hora de ida y de vuelta.
Y el día llegó. Ella estaba emocionada.
Se encontraron en la plaza del barrio a las tres de la tarde para lo cual ella faltó al colegio.
Pidió a su madre que queria ir sola aunque sabía con certeza que la estarían espiando.
Ella tres de la tarde en punto estuvo ahí clavada.
Los minutos pasaban y el señor no aparecía. Ya su decepción comenzaba a crecer.
Cuando estaba completamente frustrada luego de esperar media hora calcula ella ya que no tenía reloj y los celulares en esa època no existían, ve de entre los árboles asomarse a un hombre.
Enseguida lo supo. Era èl.
Sumamente delgado, vestido con un holgado y viejo traje gris y peinado como había podido a esos pelos largos y grises también que colgaban sobre su cara.
De una larga barba haciendo juego con todo lo gris que era pero con un brillo, un brillo tan grande que iluminaba todo a su alrededor.
En su cara una mueca sonriente, con dos hoyuelos que ella bien conocía ya que tenía los mismos.
En su mano llevaba flores; flores que habría cortado de alguna casa; un ramo de flores dispares que combinaban con todo él. No podía llevar otro ramo. Debía ser ese.
Se iba acercando por entre los árboles desde la otra punta de la plaza y la felicidad en ella estallaba.
Ambos iban encontrando sus miradas y sonriendo con ellas. Las muecas se decían cosas. Se pedían perdón y se perdonaban; se contaban los por quès, explicaban, se contenían, se consolaban.
No hubo más nada que los separara.
Era su padre.
Empezaron a frecuentarse a pesar de la negativa del marido de su madre.
Habían llegado a un acuerdo. Ella había comenzado su tercer año de secundaria y salía a las diez de la noche y la parada en donde bajaba de su colectivo no era agradable, era una zona un poco despoblada con arboledas enormes al costado de la autopista; todas las noches el marido de su madre pasaba a buscarla por la parada en su coche y regresaban a la casa. Con su padre acordaron que una vez por semana él se haría cargo de buscarla y caminar las ocho cuadras hasta la pieza donde vivía. Al otro día luego de almorzar ella volvería al colegio del mismo modo. La acompañaría a la parada y esperaría que tomase el colectivo.
A pesar de los peros, llegaron al acuerdo entre los adultos.
Su padre le contó que había comprado un sillón de dos cuerpos en una feria par que cuando ella se quedara durmiera en su cama y èl usara el sillón.
El primer día de esta travesía llegó.
Con las mil recomendaciones se fue al colegio. Todo el día estuvo ansiosa. Al final las benditas diez de la noche llegaron. Salió casi corriendo. Tomó su colectivo y en breve estuvo en su parada.
Bajó entusiasmada pero nadie la esperaba. Miró hacia todos los lados y nadie. El no estaba.
Supuso que se habría demorado como en su primer encuentro. Pasaron los minutos supone ella, y nada.
Buscó en sus bolsillos unas monedas para llamarlo desde el teléfono público que estaba a unos metros ¡cuando lo ve venir a una media cuadra!
Bajò la vista, tanteó su bolsillo y guardó las monedas; levantó rápido la mirada pero ya no podía verlo. Se preocupó.
Volvió  a sacar las monedas que estaban bien metidas dentro de su bolsillo y fue hasta el teléfono. Sonò unas tres veces y la atendió. -Perdón, me retrasé, ya estoy allá-. Se quedó más tranquila.
Pero los minutos seguían pasando y èl no llegaba. Buscó más monedas para llamar nuevamente pero ya no tenía. Asì que pensó y decidió. Caminaría. Por un momento se sintió una heroína. Jamás había caminado sola. Se sintió adulta por primera vez.
Caminaba con una sonrisa cada vez más firme y segura. Observaba las casas. Escuchaba los tenues sonidos. Sentía el viento del otoño pegándole en la cara. Se sentía libre.
Llegó a la dirección correcta. Buscó el timbre pero no había. Pensó en golpear la puerta pero no quería asustar a la viejita que le alquilaba la pieza a su padre. Asì que abrió la pequeña reja y caminó por el pasillo que la llevaba a una puerta que supuso era la de su padre. Mientras caminaba iba percibiendo con el olfato un olor como a sopa o a guiso o a carne hervida, una mezcla ¡Estaría cocinando! Por eso se habría demorado.
Llegó a la puerta. Golpeó suave. Nadie salió. Llamó varias veces pero nada; asì que probó el picaporte. La puerta abriò. El olor se impregnó turbio en sus fosas nasales. -¿Papà?- Sonaba Jonh Lennon de fondo:

"Mother, you had me
but i never had you
i wated you
but you didnt want me
so
i got to tell you
goodbye
goodbye

father, you left me
but i never left you
i needed you
but you dident need me
so
just got to tell you
goodbye
goodbye
Children, dont do
wat i have done
i couldnt walk
and i tried to run
so
i got to tell you
goodbye
goodbye
Mama dont go
daddy come home
mama dont go
daddy come home"

No pude aguantar el llanto. No pude. No pude abrazar su cuerpo. No pude. No pude dejar de dormir con la luz prendida. No puedo ¡No puedo sacarme el olor a sopa y carne podrida de la nariz!


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Los Perros

El perro acurrucado
ruega en sus sueños
huesos, plazas y pelotas.
Sonidos fuertes de motos
para correrlas furiosos.
El perro se desenrosca
y con sus ojos me habla.
Y con mirada cabizbaja
 me susurra estas palabras
-¡En dònde estuviste todo el dìa,
aunque te vi ahì acostada!-
Le respondo
-¡No lo sè!
Ya no percibo a mi alma.-
Pega un salto y se me acerca
revolcàndose en mi cama
en la que yazco adormecida
casi sin mover pestaña.
El frìo es de pronto màs frìo
y las canciones de silencio demasiadas,
pero el perro,
el perro me acaricia con sus patas
y lenguetea mis manos
para verlas despertadas.
De pronto el otro perro
propone que yo lo corra descalza,
lo miro pidiendo un ¡basta!
¡basta que hoy no tengo ganas!
-Pero si ya pasaron cien dìas
y extraño ir a la plaza-,
me gritan con sus ojitos
mientras yo les doy la espalda.
Es entonces que se rebelan
y revuelcan mis frazadas,
llenan la casa de pelos
y sus gritos no se callan.
 Doy medio giro y las miro
a estas dos pequeñas almas
mientras se huelen los culos
en una frenètica danza.
Es entonces que despierto
de mi màs profundo sueño,
sueños con ojos abiertos
mirando la pared blanca.
Los miro y ellos descansan,
descansan de sus andanzas
y son tan agradecidos
que con sus ojos me abrazan.
Las contorsiones de sus cuerpos
me visten, alientan y traspasan,
tan càlidamente que floto como las hadas.
Ellos no son mascotas,
son àngeles de la guarda
 que no dejan que me abandone
por màs que mis piernas caigan.

domingo, mayo 25, 2014

¡Este olor a invierno que no se me va!

¡Este olor a invierno que no se me va!
Mi imagen hecha un fantasma perfectamente redondo y blanco.
Soy un fantasma que se olvidó de como volar y quedò anclado en las orillas de una derrumbada ciudad, de un calabozo hecho cadenas que me atan al azar.
¿Es que acaso la muerte será algo más triste que esta vida?
Las personas normales salen ríen y viven.
Las personas normales hablan unas con otras de cosas que desconozco.
Los fantasmas habitamos los agujeros de la profunda oscuridad.
Los fantasmas tenemos gatos que simulan calentar nuestros hélidos pies, y este olor a invierno que no se me va...
Los fantasmas desesperamos en invierno ya que el frío nos aleja más...
La desesperanza duele, duele, ¡duele cada vez màs!
¡Es que estoy  tan lejos, tan!
Hoy la gente es medias de red, escotes, minifaldas y piropos... galanteos, sonrisas, bebidas y besos.
Hoy las pieles se calientan con los roces de las sàbanas y las cosquillas del amar.
Hoy la gente vive como gente y no como fantasmas. Y yo, solía ser gente en tiempos lejanos pero hoy no me acuerdo de eso; solamente siento este olor a invierno que no se me va y mi felicidad perdida en una sala de estar.

Andaba distraída

Andaba distraída,
distraída andaba.
Perdí mi alma por el camino,
mi alma quedó anclada.
Pensaba en muchas cosas,
y a la vez en nada,
perdí mi alma por el camino
un camino hacia la nada.
La mañana olía a cerezos
y a tus besos tan lejanos
y en mis cajones revueltos
andaba desencontrando.
Perdí mi alma en este camino
tan de ripio tan de zarzas.
Y ya no pienso en otra cosa
que en volar sobre la lava
que me hundió ese domingo
dejandomé devastada,
sin alma,
besos ni pasos
que devuelvan mis entrañas
que te llevaste tan lejos
cuando me perdí descalza.
Andaba distraída,
 distraída andaba…
Perdí mi alma por el camino,
mi alma quedó allá anclada.

miércoles, mayo 07, 2014

Notas

Notas.
¿Notas?
¡Notas!

Nòtame
que ya no me veo
entre la neblina
que recubre a mi espejo.

Nòtame
que es neblina frìa
de viejos recuerdos.

Nòtame
que no he anotado
el camino de mis pasos
que me llevan hacia el templo
de los tiempos de los rìos,
de los rìos y senderos,
de los àrboles soplando
tu nombre fuerte en el cerro,
que contempla mis pecados
esos ya tan espesos
y los enjuaga en las aguas
con aromas a inciensos. 

Nòtame
que mis notas ya no saben
de mapas ni de encuentros
sòlo saben de palabras
y de escarchas en el viento.

Nòtame
¿Me notas?
¡Nòtame!
y nòmbrame
en susurros que arrojes lejos
hacia el cielo perdido
allà a lo largo en el tiempo.

Nòtame
ya que dejè mis caderas
flotando lejos sin centros,
y he perdido a mis piernas
en algùn sumiso intento
por alcanzar todo eso
 a lo que llaman sueños...

¡Que dejè mis pies
con zapatos dentro
de mil telarañas
en rincones negros!

Nòtame
y guìame
por los sanos juegos
que juguè aquel dìa
dìa que ya no recuerdo
de cancioneros plàcidos,
plàcidos y serenos.

sábado, mayo 03, 2014

Setenta

Setenta.
Setenta indicaba la velocidad màxima en ese paso a nivel llegando a la estaciòn ansiada.
Era de madrugada. Mi boca sabìa a oles de todos los aromas que imaginaras, de todos los colores que pertenezcan a este prisma, de todos los mareos que en las alturas dominaran. Setenta leì otra vez, acercàndome al cruce de la vìa nocturna e insonora. Mis piès iban menguando marcha; ya se arrastraban, reventaban dentro de las pesadas botas de cuero apelmazadas . Mis piès se rebelaban y en su rebelo me señalaban, ¡setenta! ¡setenta, velocidad màxima! para esos pasajeros que pronto bajasen de sus noches en la estaciòn de allà a una cuadra por la que yo no pasarìa en mi retorno a casa. Cada paso era màs espeso, cada inhalaciòn màs abandonada, querìa llegar a casa, pero ni a el setenta llegaba. Con esfuerzo alcancè las vìas; creo que mis piès sangraban. Y ahì lo vi de cerca a ese setenta que brillaba y no impedìa que me detenga rièndose a carcajadas para dejarme dormida y para siempre contemplada. Esa noche habìa sentido a mi juventud desparramada mientras todos se reìan, yo por dentro lloraba. Ahora ya sin remedio estos nùmeros me miraban y especial sonrisa siete y cero me sacaban, pensando no en otra cosa que en acostarme a su porte, que mi velada cuidara hasta que la feroz envestida, màgica y apresurada, descuartizara mis miembros y por el aire flotara. Hoy acà me encuentro quebrada pero no por ese setenta a quien dejè por la nàusea que me llevò de corridas hasta el jardìn de mi casa, con mis mùsculos temblando y mis làgrimas calladas. Un siete, un revolver gatillado, un cero, la misma nada... esperan a la vuelta, en mis vìas despojadas de este dolor inmundo que oscurece a mis entrañas.

lunes, abril 21, 2014

Eclìpsame en Rojo

Esta noche,
cuando ya ni el ladrido de un perro
resuene en la distancia,
cuando los pàjaros aniden sin mitigar sonido en las terrazas.
Cuando mi escalera llegue a tu corazòn dormido,
pintarè mi luna,
pintarè tu luna de un rojo enfurecido de besos poseìdos;
de sangre efervecente saliendo de mi mente
hacia tu alma que reposa en silencio,
entre rosas que no pinchan ni solllozan;
son felices sosteniendo tus espaldas,
tus talones y mi falda
que levanto
que cabalga en tus sueños de montañas
mientras sigo mi tarea de enrojecer nuestra luna
que se moja en acuarelas
estremece mis ciruelas
mientras trepo por tus sueños
de manantiales soberbios
mientras beso tu seño
 para endulzarlo de suspiros apolineos
bien mortales de brillante rojo tupido.

jueves, abril 10, 2014

Viajes

Viaje Inicial 

Llegué a destino luego de ocho meses de placentero viaje. El lugar estaba tan húmedo y confortable que podría haber pasado toda mi vida allí meciéndome con el vaivén permanente y suave.
Pero no duró. Una fuerte coalición entre presión alta y baja, me obligó a abandonar apresuradamente mi viaje.
Cuentan que después del choque me retorcía, mientas me envolvían llamaradas de líquidos incesantes, y que algo, parecido a un cordón en mi cuello me asfixiaba, mientras se esforzaban por rescatarme.
Después de horas de traqueteo, pudieron librarme, de lo que se había convertido en una mortífera trampa para mí.
La tensión pasó, con ella el shock, pero mi arribo fue en una no tan agradable “germinadora de bebés”, la cual no recomiendo a nadie, debido a que el ambiente es chico, el olor a tanta pulcritud, artificial, y la luz escasa.


Viaje a Casa Línea 60: San Fernando-Carapachay 

El temblor del traumático primer viaje pasó, para la primavera de 1980.
La quietud, la paz y la alegría dieron el inicio a un nuevo viaje, sobre la carrocería pesada del amarillo y trompudo colectivo de la línea 60, camino a mi hoy, antigua y descascarada casa, de Quiroga al 3800, en Carapa.
Tíos, abuelos (los primos y hermano vinieron después), y parientes lejanos, balanceaban el colectivo de un lado a otro gracias a la felicidad que les brindaba el primer bebé en la familia. Papá era un gran chofer y mamá un excelente copiloto. El colectivo estaba de fiesta.
Pero los años pasaron, y para el año 1985, el viaje se volvió intolerable. La falta de service y el frecuente mal uso, achacaron y deterioraron al vehículo. Las peleas por cambiarlo o no, se volvían cotidianas, mientras el humo nos intoxicaba. Al final, nos deshicimos de él, y lo único que lamento de aquella época es que pobrecito, mi hermano a quien tanto le gustaban los fierros, solamente pudo disfrutar de él, dos años.


Viaje de Larga Distancia 

Pronto, papá salió en un viaje de larga distancia, y mamá, hermanito y yo comenzamos a viajar con otro chofer. Abuelita no quería viajar con nosotros, ella viajaba con su club de jubilados. A veces veo los videos. Son muy divertidos.
El nuevo chofer, era un señor muy amable. Se llamaba Jesús, Don Jesús el de la Cruh. Lo conocimos bien, ya que por muchos años traía los cajones de la refrescante naranja, y charlaba grandes ratos con mamá, mientras nosotros, mi hermano y yo entendíamos poco y nada, pero respetábamos maduramente todas sus decisiones. En poco tiempo, comenzamos a ver diariamente al bondadoso señor que nos llevaba a pasear de aquí para allá.


Viaje en Rutas Paralelas 

En 1995, perdimos a abuelita. Creo que salió a una excursión y se la olvidaron cuando visitaba la jaula de los leones ( todavía no me explican si la visitaba por dentro o por fuera). Pero yo, que le creía al señor Jesús, ese tan bondadoso señor, que me había enseñado tanto, con todos esos grandes libros, las hojas de rutas con mapas y todo, siempre esperé volverla a encontrar. Todos los caminos conducen a Roma ¿no es así?. Tengo que visitar Roma alguna vez.


Viaje en Vehículo Propio 

Cansada de que me conduzcan, para 1999 decidí tomar el volante de mi vehículo. Como diría Sabina, opté por ser mi propia “conductora suicida”. A esta altura, había conocido demasiadas rutas, y estaba muy enojada porque las precipitaciones, tormentas y granizo eran frecuentes. Me había aburrido de ver campos y campos, árbol, vaquita, caballo, oveja, vaquita, caballo, oveja,...árbol. Además todo teñido de un color gris tormentoso, y un cielo tan negro que nunca me permitía descubrir las formas de las blancas nubes. Por otro lado, me di cuenta que el señor Jesús, en el Puerto de Olivos, me había decepcionado, ya que era mentira que podía caminar sobre las aguas. El simplemente se hundió como cualquiera de nosotros.


Viaje Final

Hoy día salto de un viaje a otro sin destino fijo, sin esperar llegar a Roma, ni al cielo.
Hoy viajo por el propio placer de viajar. Espero largas horas diversas líneas, bajo la lluvia o el ardiente sol, observando las mentes silenciosas de los transeúntes, para llegar a la facultad, al trabajo, o simplemente a casa, esperando algunas veces ver a mamá que llegó muerta del trabajo, o ver si mi hermano se arrimó un poco mas a la costa de ese mar negro que es su mente, en el que se adentró hace un par de años y rema por salir. Otras veces quiero llegar a casa y encontrarme con el profundo silencio, tirarme panza arriba a soñar o a llorar, mirando el cielo raso de mi habitación y rogando que ese flojo pedazo no se desprenda sobre mi cara.

sábado, abril 05, 2014

SON LOS PUNTOS DE VENTA DE LA REVISTA EN LA QUE HAY UN RELATO MIO "No pasa Nada"...ESTOY FELIZ...

QU 9 - PUNTOS DE VENTA Capital Federal - Centro Esfera Artes: Talcahuano 287 (de 16 a 21 hs.) Antígona Libros: Av. Corrientes 1543 (sede Centro Cultural de la Cooperación) De La Mancha Libros: Av. Corrientes 1888 La Revistería: Av. Corrientes 1388 Capital Federal - Recoleta La Revistería: Av. Santa Fe 1654 Capital Federal - Belgrano La Revistería: Juramento 2385 A partir de hoy, en Haedo! Más tarde postearemos dónde. Vayan por ella!

A el que ya no està

Recuerdos de aquel recuerdo dormido
de caricias acolchonadas
entre almohadones de plumas
entre frazadas de lana...
Recuerdos de tu sonrisa
que carcajeaba ante mi nada
que se ofrecìa contenta
 hasta verme desvelada.
Recuerdos de esos besos
esos que hoy saben a nada.
De esos que escatimaba
por no sentir que me entregaba
a un destino fortuito
o quizàs a llamaradas...
esos besos que hoy te darìa
y los ruego en mil plegarias.
Recuerdos  de tus espaladas
que mis uñas rasguñaban
y entre miradas feroces
nos decìamos palabras.
Recuerdos de ese amor
que en un febrero pasò,
y con tantos aguaceros
¡de la nada se apagò!
Ahora te veo en mil sueños
y te abrazo en mi colchòn
Te lloro en mis mil silencios
y te canto una canciòn.
Absorvì toda tu escencia
y en mi alma se quedò
el recuerdo tu presencia
en mi mente de gorriòn
que vuela vuelos descalzos
y suenan casi sin voz
porque los amores nunca  llegan
a ser nido en mi estaciòn.

jueves, marzo 27, 2014

Bombachitas Rosas

PRÒXIMAMENTE ESTE RELATO SALDRÀ EDITADO EN LA REVISTA LITERARIA QU LITARATURA... LA PUEDEN BUSCAR EN FACE COMO Qu Literatura...
-No pasa nada - le repitió una vez más… -No pasa nada, no hay de qué preocuparse, si tantas veces pasé ya por esta misma situación y nunca pasó nada. Andá tranquilo, mi amor, que no tenés por qué preocuparte. Ella salió de su casa y se dirigió a la parada del colectivo. Quitó los malos pensamientos de su mente, los ¿qué voy a hacer si me pasara esto?, los ¿a quién voy a recurrir si me pasara esto?, y enseguida divisó el 176. Su situación actual no permitía semejante descuido. Estaba frita… “Frita, frita, ¿frita?”, vacilaba. “Y si… ¡no, no! ¡Frita!” Él caminó haciendo tiempo, esperando a que el sol se posara más rápido en el centro para entrar a la oficina en donde lo esperaba la monotonía del ring del teléfono de su escritorio pequeño y gris, el aroma del café quemado y las agujas de un reloj que parecían jamás moverse de su sitio. Los pensamientos revoloteaban en sus testículos efervescentes, donde sus espermatozoides se suicidaban uno a uno a causa de su estupidez. El día avanzaba y con él las nauseas reiteradas. Ella las atribuía a una indigestión de esas que constantemente la atormentaban. “¿Y si no fuera la indigestión? ¿Cómo irá a tomárselo él que, pobre, ya tiene la vida complicada? Igual yo creo que me va a apoyar en todo; si me ama, si podemos salir adelante”, se preguntaba y se contestaba y corría al baño a analizar su bombacha blanca, rogando que hubiera cambiado de color. Él recibió unas doce llamadas ese día y creyó enloquecer. Estudió unas quince veces la sección Empleo de los clasificados y pensó unas treinta y cinco veces en matarse. El día terminó y su ansiedad reposó unas horas. Ella soñó sueños muy dulces… se soñó feliz y segura, colmada y llena de vida… se soñó acompañada, rodeada de risitas alegres y jocosas… se soñó en paz… soñó una casa delgada y serena con paredes color pastel y olor a tostadas… reuniones familiares con chicos jugando a la pelota en la calle cortada… helado, velitas y tortas, caricias y amor… El despertador la apabulló frenético y de un salto salió de la cama y corrió al baño. Frente al espejo y de perfil, acarició su abdomen. Luego cruzó los dedos y se bajó la bombacha. Miró y lloró. Todo su llanto acumulado salió en un torrente de desconsuelo y comenzó a asfixiarla. Ella ya no era pura, ya no era blanca. Su bombacha, ahora roja, anunció su soledad mientras de fondo escuchaba su contestadora decir, en la voz de él: -Me salió un trabajo afuera, hoy viajo al Chaco. Cuando tengas noticias sobre el tema, hacémelas llegar. Nos estamos viendo. Suerte - y el eco de las pequeñas risas de su sueño se perdían en la realidad. No más risas. En el silencio, un disparo.

lunes, marzo 24, 2014

Descalza

Ando sin zapatos y me pesan los pies como si llevara macetones de cemento en ellos, como si mil muertos y mil màs estuvieran sobre mi espalda cayendo. Pinchan mi àrida piel piedritas incesantes encarnàndose desde mi talòn hasta mi dedo meñique. Mis pies se congelan a travès de mis agujereadas medias que se clavan entre los dedos jugando quien sabe a què, si a embocar de a dos dedos en un agujero y lastimar màs o no sè... Quito estos harapos de mis pies y sigo màs descalza de lo que empecè. Tengo sed. Una sed desèrtica. Una sed tan aguda que las comesuras de mi boca y mis labios se descascaran de a pedazos. Cada articulaciòn de mi cuerpo te pide, te pide que vuelvas el tiempo atràs. Te pide que alivies con unguentos màgicos la resequedad de mi ser. Que no seas sòlo palabras. Cada gesto de mis ojos te mira. Mira esos recuerdos de carentes dìas imaginarios que pasamos juntos enredados entre sàbanas con olor a tè con limòn, Dìas en que mis pies volaban sin pinchazòn y estaban tibios como el sol de otoño y livianos como las hojas que el viento desprendiò. Mi sed era colmada con esos besos pasajeros de dìas no hàbiles, de dìas no feriados, de dìas laborales, en los que tu presencia solìa faltar. Esos besos escatimados, guardados para amores con quizàs màs corazones que los que estos pies palidecientes, e ste rostro transparente pudieron llorando ofrecerte.

jueves, marzo 20, 2014

Reflexiones

TRABAJO, HIJOS, CORTES DE LUZ, ROBOS, TORMENTAS Y PAROS DE COLECTIVOS... SIN SEÑALES DE VIDA; PROMESAS... NO DUERMO Y TE ESPERO... Y ALGUNA FUERZA MALIGNA NO ME QUIERE EN TU VIDA... Y TE ESPERO... COMO CUANDO ERA CHICA DETRÀS DE LA VENTANA ESPERABA AL QUE ME ABANDONÒ COMO A UN PERRO VIEJO DE CINCO AÑOS; EL TITULADO PADRE QUE NUNCA VOLVIÒ... Y TE ESPERO.. ESPERO SABER QUÈ ES ESA SENSACIÒN QUE LLAMAN SER AMADO... ESPERO QUE EL AMOR LE TIRE PIEDRITAS A MI VENTANTA, PERO CREO QUE SE HA CONFUNDIDO Y SOLAMENTE TIRA CASCOTES TAN PESADOS COMO HOY, MAÑANA Y AYER SIENTO MI ALMA... OTRO DÌA MÀS SIN... ¡SIN!

Si yo Fuera

Si yo fuera un àrbol elegirìa ser eucalipto ya que bien cubierto protege las yermas de sus flores...
Si yo fuera eucalipto mis jóvenes hojas ovaladas y grisáseas se alargarìan y se tornarìan de un color verde azulado brillante al llegar a mi vejez...
Si yo fuera àrbol elegirìa ser eucalipto, àrbol perenne y de porte recto, firma e "inbatallable"... si fuera tal àrbol mi unguento serìa el aceite esencial de la vida y mis flores blancas y solitarias con el cáliz y la corola unidos por una especie de tapadera que cubrirìa los estambres y el pistilo y al abrirme liberarìa multitud de estambres de color amarillo; mis frutos serìan grandes cápsulas de color casi negro y dispersarìa mis semillas por toda la tierra...
Si yo fuera eucalipto, germinarìa aquella pradera hermosa que frecuentaba de niña...
Si yo fuera eucapilpto, devolverìa a mi antigua niñez aquel barriblete que fabriquè con papà y muriò en lo alto de las ramas de ese fuerte eucalipto hostil...
Si yo fuera àrbol serìa aquel ùnico y solitario eucalipto que desde hace treinta años remonta un barrilete con sus ramas...

Me LLueve Incesante

No son mis làgrimas las que dejan surcos por mi cuerpo es esta nube oscura que sigue sobre mi alma y me llueve incesante no pasajera, eterna, gris, relampagueante..

Canciòn para mis Mañanas

Sedùceme! Persùademe! Sorprèndeme! Despièrtame! Arrìmate! Ròzame! Despabìlame! Bèsame! Apàrtate! Alèjate! Amame! Perdòname! No me dejes ajada... No te quedes en mi piel quebrada. Susùrrame una nana y sana mis mañanas. Despièrtate en mi cama. Redùceme a la nada esta tristeza maldita esta maldita caricia que mi alma dolida dejò atràs perdida y migajas de pan no encuentra para volver a los brazos del cariño olvidado por temores de antaño que curtieron mis años de soledad perenne y palabras carentes. Apàrtate! Alèjate! Amame! Perdòname y àmame! Quèdate y àmame!

Yermada Alma

yo! yo! Yo renuncio! A mi nadie me echa! Nadie nunca se me animò, jamàs! Yo renuncio!Yo me voy de donde no me quieren, de donde no soy bienvenida, de donde no me dejan ser.... Yo renuncio, ni vos ni nadie me va a decir a què hora partir, còmo irme, de quien despedirme y por què dejar este absurdo sitio... Eso lo determino yo.. porque yo soy mi dios mi creaciòn y mi universo... porque ni vos ni nadie me van a acallar y a decidir por mi, a decirme còmo actuar en esta gran comedia que es mi vida! Yo renuncio! Yooooooooo!!!! Nadie màs decide por mi.. Ya tengo mis planes, mis mapas, mi arma cargada; mi divàn y a los que llevarè conmigo y lo mejor, ya tengo la mayor de las voluntad que en este mundo he conocido... No te tengo miedo, ni comezòn de conciencia, ni nada que me detenga. No te doy tregua vida cobarde, nefasta sin son ni razòn... Yo renuncio vida inmunda!!!! YO renuncio a ser la salsa en tu pan tu yerma esterilidad!!! Ya no te temo... Tememe vos a mi porque soy la venganza sin piedad...un sermòn terco e irreflexivo... las calumnias despiadadas de los diablos en terrenos baldìos... No pidas clemencia, no! Ya lo decidì! Ya no tenès futuro lo juro por mi, sòlo por mi!!!

Soy

Soy la mancha. Soy la mancha, la mancha terror. Soy tu mancha canciòn. Infante energìa la mìa por eso corro y corro detràs de aquel corazòn. Mancha deambulante, mancha mitigante, mancha que ya no conmueve a tus sentidos perennes ni a tus pistilos caìdos ni a tus sentidos dormidos. Soy la mancha, mancha algodòn corro y toco, toco y corro. No te mueves y no te toco. Algo me aterra y me desterra de tu hermetismo frìo, de tus palabras soleadas enredadas en nubes grises de tormentas anunciadas. Soy la mancha. Ya no corro. Soy la mancha en mis sollozos. Soy la mancha en tu distancia. Soy la mancha que no alcanza.
Ya no te escribo gran corredor. Escalofrìos en mi pabellòn Hoy sòlo mancho mis palabras con la ausencia de tus fotos y la presencia ingrata de tus recuerdos rotos. ¡Ya no mancha! ¡Ya no corro! Ahora me escondo en tu solitaria escondida, que jugamos de a dos sin vislumbres, sin energìa. Esperando a que me encuentres para permanecer en tu vida en donde ya no corra en la cual ya no me esconda. Y allì quedo en el rincòn del olvido sin perdòn del perdòn sin cicatriz en àrboles de algodòn.

lunes, febrero 17, 2014

SOLÌA

EN MI JUVENTUD SOLÌA... EN MI JUVENTUD SOLÌA REIR... EN MI JUVENTUD NO ME IMPORTABAN LAS MIRADAS NI LOS JUICIOS SOBRE MI... EN MI JUVENTUD SOLÌA CORRER, SALTAR Y ENAMORARME... AHORA ARRANCO MIS CANAS FRENTE AL ESPEJO DETERIORADO Y OSCURO... AHORA OBSERVO A MI PASADO COMO SI FUESE UNA PELÌCULA ANTIGUA A LA CUAL NO PERTENEZCO... MI PASADO QUEDÒ DEL OTRO LADO DE LA VENTANA, VENTANA QUE CADA VEZ ES MÀS GRANDE MIENTRAS LA VEJEZ SE OCUPA DE ENCOGERME Y EXTERMINAR LO QUE QUEDA DE AQUEL YO QUE TAN EN UN SOPLO SE VOLÒ... UTÒPICA JUVENTUD QUE ARRANCÒ MI REALIDAD!!!

martes, febrero 11, 2014

Adoquines Grises (bY Ivi Lorca- Foto bY Victor Cabrera)

Paredes de adoquines grises el laberintos de incertidumbre; la lava de un corazòn efusivo no alcanza para quemar a estos adoquines duros que callan sin estallar. Pies descalzos se electrocutan con recuerdos; prisiones certeras de fracasos recurrentes. Padres pudrientes madres ausentes. Cerebro destilado perforado mutilado escarchado y solemne. Solo soy pasado no hay futuro no hay presente; hay paredes de adoquines grises con incertidumbres murientes. ¡Extraño a mi niña no nacida, a mi niña yo entristecida y le grito alegorìas pero no me devuelve mi infancia tan turbia tan rancia tan sòlo adoquines grises en mis paredes en mis veredas en mis terrazas en mis secuelas en mis ausencias en mis tinieblas en mis venas verdes derramadas!

viernes, febrero 07, 2014

ACÀ TENÈS OTRA OPCIÒN EN LA QUE TE ESPERO PARA PARTICIPAR...

https://www.facebook.com/groups/elclubdeloslibrosaparecidos/

NO DEJEN DE PASAR POR...

https://www.facebook.com/elclubdeloslibrosaparecidos

CUARTA PARTE DE UN CUENTO COMUNITARIO PARA QU LITERATURA...A EDITARSE PRÒXIMAMENTE Y DE DISTRIBUCIÒN GRATUITA... TENGO EL HONOR DE CONTINUAR CON LA CUARTA PARTE QUE SIGUE ASÌ....

Seis treinta, seis treinta, pensaba. Me escabullí por los oscuros pasillos sin emitir sonido, tragando aterrado mi propia respiración. Seis treinta, el retrato yo, el retrato seis treinta, yo, la pelirroja el retrato yo, yo la pelirroja. ¿Qué diablos hacía yo en ese retrato? Iba a enloquecer. Mi corazón latía saliéndose de mi pecho a doscientas pulsaciones por segundo. Enfilé hacia la salida de atrás. Me pareció la mejor opción debido a que no sabía qué hora era; podría pasar que los citados a la reunión justo entrasen por el frente, por donde yo había roto la ventana para entrar, y me encontrasen saliendo por allí. Así que lo mejor era la salida posterior, que lindaba con un estacionamiento para personal de la escuela y, más atrás, con una vía abandonada y una autopista. Nadie notaría mi presencia. Envestía velozmente hacia la puerta trasera, cuando escuché la feroz frenada de un coche que estacionaba alterado. Ya junto a la puerta, a un paso de la libertad, quedé paralizado. Las voces de una mujer y de un hombre se escuchaban más y más cerca. Súbitamente reaccioné. Me incliné y miré por la cerradura de la enorme puerta. ¡No podía ser! ¡No! ¡Era la pelirroja, con su altanería, su pronunciado escote, su ajustada pollera tubo y sus altísimos tacones que producían un resonante tic-tac tic-tac anunciando, recordándome las malditas seis treinta y el retrato en la pared! La acompañaba un caballero alto y fuerte, vestido de negro; parecía ser alguien de seguridad, alguien armado que despertaba sospechas, alguien muy raro para que tuviera algo que hacer en un establecimiento de esa clase y prestigio. De repente me sentí invadido por un terror mafioso y a merced de un peligro total, absoluto. Ya estaban sobre la puerta, y yo, petrificado, no pude hacer otra cosa que intentar hacerme invisible pegándome a la pared. ¡Y lo logré! Abrieron la puerta con una llave y pasaron junto a mí dando un portazo indiferente. Durante un segundo me sentí morir… pero cuando pasaron volví a respirar. Caminaron rápidamente a través del largo pasillo hasta la oficina que yo había abandonado hacía minutos diciendo algo acerca de un corazón que necesitaban con urgencia y de un millón de dólares que estaba en juego. Algo acerca de un niño llamado Juan Manuel, Juan Manuel, Juan Manuel. Al oír ese nombre se me rasgó el alma. De nuevo me sentí morir, y casi sin darme cuenta cien lágrimas manaron de mis ojos. Entonces lo supe. No podía irme. Aunque cada neurona de mi cerebro me gritara que quedarme allí era una locura, algo no me dejó abandonar el edificio. Con la resignación de los condenados, emprendí el regreso a la oficina. Caminaba con idéntico terror pero con mayor decisión que antes hacia la oficina, cuando mi torpeza y la escasa luz me hicieron tropezar con un jarrón de porcelana que reposaba sobre una pequeña mesa decorativa colocada en el pasillo. El jarrón estalló en mil pedazos contra el piso en un estruendo que retumbó por todo el lugar. Presa del pánico, conté hasta diez sin moverme, con la vaga esperanza de que la oscuridad me ocultara de los cuatro ojos que se me vendrían encima. Pensé en tomar mi arma y gatillarla. Pero nadie salió de la oficina. ¡No entendía! Nadie salió. Era como si fuese invisible, inoloro, incoloro, invisible… como un fantasma. Recobré el aire nuevamente, caminé unos pasos y me deslicé hacia la puerta, que estaba entreabierta. Acerqué un ojo y miré con cautela. En el otro extremo de la oficina, ellos bailaban. Bailaban un baile raro y feroz. Entre mordiscones, gemidos y rasguños se revolcaban sobre el escritorio a la luz de la vela y se desvestían mientras yo y el retrato de mi yo los mirábamos con asco y desprecio. Se apareaban como tigres en celo entre rugidos, escupiendo una repugnancia que jamás había sentido. Ella ordenaba, él cumplía. Según palabras de ella, entrecortadas, distorsionadas, “mi difunto no sabía de satisfacción ni de negocios”.

Vos

Allá por el 52 salía el sol….

Colegiales..
Caserón…
Tías.
Tíos, Primos. Bandeón…
Oporto y calefón….

Hija de tanos…
Hija de de la tierra;
mezcla de aborigen
y quién sabe de qué patria procreada…

Vos.

Vos
tercer semilla
de esos tales
esos tales dos.

Vos 
esa mezcla de luchadores humildes,
de hermano casi no nacido pero enterrado,
de tu hermano mayor que te cuidaba de los buitres del barrio,
porque claro,
la negrita era muy ojeada aunque ella apenas si lo percibía.
El flaco y la petisa jugaban como indios en cuanto podían zafarse a la vereda.
Romances ocultos a la vuelta de la esquina.
Trabajo con billouterie berretonga pero que dejaba un plato de comida en la mesa.

Esmero,
esfuerzo,
trabajo,
valor,
pasión,
inteligencia,
belleza interior y exterior
que dejaste tirada en un rincón
cuando ese don nadie te lastimó. 

Sueños de familia hermosa y feliz,
unida …
juegos, libros, chistes, viajes…
recuerdos….

Túneles debajo de tus sábanas
en camisón disfrutando las mañanas tibias de sol.

El primo que era un hermano más
y siempre tu voz,
que tengamos cuidado,
que juntemos los platos,
que nos abriguemos de ese frío atroz.

Vos

Vos
la madre de las madres
La que nunca nos abandonó.

Vos
la que tanto sufriste
y la que con todo lidiò.

Vos
La que no tuviste un hombro en quien apoyarte
pero tenes hombro y espalda para un montòn.

Vos,
nacida casi con la patria de esta hermosa región.
No te aflijas,¡no! Si te ponés más sabia aunque no veas ni a un camión.

Vos
La única que siempre me amó
La única que jamàs los brazos bajó.

Vos
la que sola a dos hijos crió.

Vos
La que nos dio lo mejor que podías darnos.
valores y buen corazón.

Vos
Mi Madre
La que tengo miedo de perder
La que tengo miedo de que esté
La que no sé qué haría sin vos.

No me puedo desprender
y tampoco puedo estar.

Vos
Vos
Sólo vos
El real valor de mi vida,

Llantos por verte poco,
por la que recreaba obras de teatro para sorprenderte y con la abuelita nos hacían de público.
Yo siempre la mala, el lobo feroz.
Quzás para cuidar a mi hermano. o simplemente para llamar tu atenciòn.
Perdón por no tener métodos.
Perdón por no ayudarte a disfrutar tu vida
que podría haber sido plena,
pero que creció llena de problemas.

Vos
Mi corazón mal formado
pero que aún sigue bombeando..

Vos
Mi ejemplo de vida
Mi tristeza y mi alegría.
Te amo mamita querida.


viernes, enero 24, 2014

Hijo Poema

Como por espìritu santo concebido esa mañana te engendrè. Como un bastardo no querido desde mis entrañas te cuidè. Hijo de mala simiente; vàstago de alto semblante como si fueras el sol naciente te diste asì a la vida solemne. Hijo de mala simiente tan puro tan prematuro tan deslumbrante, hoy me dejas con mi semblante duro como como una piedra, ajado y en las tinieblas dotado de malas hierbas, con pezones endurecidos, secos, tercos y vacìos; Con mi aliento hecho escarcha y mis pies muertos de frìo. ¡¿Dònde quedò tu corazòn tardìo?! ¡oh hijo del sol naciente!, con amalgamas de colores entre loa dientes, con astillas que socavan mis vocales con frenesí de locos carnavales que no puedo ya gritar sin tu presencia, porque hijo de mis palabras te fuiste junto a la salvas a pelearte una guerra esclava con honores que huelen a nada dejàndome devastada con sales verdes derramadas y sangres agusanadas. ¡Poema hijo! ¡Vuelve junto a los tuyos!. otros no te han de querer por tu locuaz proeza de hablar con la grandeza de los tontos que no se callan y que sòlo se ametrallan con razòn, pluma y palabra.