viernes, agosto 29, 2008

-No pasa nada le repitió una vez más…No pasa nada, no hay de qué preocuparse, si tantas veces pasé ya por esta misma situación y nunca pasó nada. Andá tranquilito mi amor que no tenés por qué preocuparte.-

Salió de su casa y se dirigió a la parada de su colectivo.
Quitó los malos pensamientos de su mente lo ¿qué voy a hacer si me pasara esto?, los ¿a quién voy a recurrir si me pasara esto? y enseguida divisó el 176.
Hoy en día su situación no ameritaba semejante descuido. Estaba -frita…frita, frita, ¿frita?- (vacilaba) -y siiiii ¡no, no! ¡Frita!-

El caminó haciendo tiempo buscando a que el sol se posara más rápido en el centro para entrar a la oficina en donde lo esperaba la monotonía del rin del teléfono de su escritorio pequeño y gris, el aroma del café quemado y las agujas de un reloj que parecían jamás moverse de su sitio. Los pensamientos le revoloteaban en los testículos efervescentes en donde sus espermas se suicidaban uno a uno por causa de su estupidez.

El día avanzaba y con él las nauseas reiteradas. Ella las atribuía a una indigestión de esas que constantemente la visitaban -¿Y si no fuera la indigestión?, ¿cómo irá a tomárselo él que pobre ya tiene la vida complicada? Igual, yo creo que me va a apoyar en todo, si me ama; si podemos salir adelante- se preguntaba y despreguntaba y corría al baño a analizar su bombacha blanca rogando que ésta hubiera cambiado de color.

El recibió unas doce llamadas ese día y creyó enloquecer. Estudió unas quince veces la sección empleo de los clasificados y pensó unas treinta y cinco veces en suicidarse

El día terminó y con él su ansiedad reposó unas horas. Soñó sueños muy dulces…se soñó feliz y segura, colmada y llena de vida…se soñó acompañada rodeada de risitas alegres y jocosas…se soñó en paz…soñó una casa delgada y serena de paredes color pastel y olor a tostadas…soñó reuniones familiares con muchos chicos jugando a la pelota en la calle cortada…helado, velitas y tortas, caricias y amor…

El despertador la apabulló frenético y de un salto salió de la cama y corrió al baño…frente al espejo y de perfil, acarició su abdomen, luego cruzó los dedos y bajó su bombacha.

Observó y lloró. Todo su llanto salió en un desconsuelo y comenzó a asfixiarla. Ella ya no era pura ya no era blanca. Su bombacha, ahora sí roja, anunció su soledad mientras de fondo escuchaba a su contestadora decir en la voz de él, -me salió un trabajo afuera, hoy viajo al Chaco. Cuando tengas noticias sobre el tema, hacémelas llegar; nos estamos viendo. Suerte- y el eco de las pequeñas risas de su sueño se perdían en la realidad.

No más risas.

En el silencio…un disparo.

miércoles, agosto 20, 2008

domingo, agosto 03, 2008

retórica

el perfume primaveral entrando por las hendijas de mi persiana gastada infectaba mi olfato nítidamente y se mezclaba con ese olor a tabaco y nostálgico sexo...una nueva mañana me caía en el cuerpo violentando mis pensamientos...el solcito iba apoderándose del día y me atormentaba despojándome de sábanas sucias,dándome otro indicio de un nuevo día perdido...absorbida por el colchón polvoriento sin más lágrimas para llorar, mirando fijamente al rincón, sin más pensamientos que una pregunta, me mantengo ...y ella, así como así, cínica, impúdica, inquietante, rebuscada y loca,...retórica,...tan tan retórica esta nueva mañana feliz para tantos otros, gira y gira y magulla y gime y grita y se retuerce y se enfría y me enfría, reventando, ensuciando, no aclarando...vuelven los cuervos del día soleado a acecharme...revolotean y sacudo mis manos pálidas y espantapájaras para alejarlos de alrededor de mi...me quedo sin tabaco y huelo la nicotina de mis dedos esperando el ocaso para adentrarme en las calles deshabitadas...se acabó también la bebida...aún queda ese licor artesanal de dulce de leche...dulce, dulce, dulce...cómo me recuerda a tu nombre...a tu presencia en mi habitación en los días en que las flores olían a ellas y no a tabaco y el sol sonrojaba mis facciones volviéndolas más felices...dulce de leche el color de tu piel...dulce, dulce toda la leche de tu ser...dulce de leche feliz los días vivos de mi pasado cuando mis cuervos eran colibríes embelleciedo pistilos y el fantasma de ella no desolaba a mi pequeña ventana.