lunes, mayo 05, 2008

Odio el Amarillo Patito

La historia sigue igual. Continúa la soledad en Plaza Consitución y Plaza Once y Plaza San Martín...Sí esos lugares por donde transitagente que se choca, tantas chicas esbeltas con su maniquiu de salón de belleza y sus tetitas bien paraditas con corpiños comprados en once pero por catálogo...porque claro ¡cómo podrían ellas parase a comprarle a una boliviana!; también los metrosexuales, con su gel y trajes de marca afeitados con gilette max turbo y bien perfumaditos hasta se tiran pedos con olor a manantial. Todos de prisa y sin mirar más que a la punta de su naríz o a algún atractivo culito, con sisimulo, que pasase por ahí o bien un auto súper sport con un viejo asqueroso al que no se lo tocaría ni con un palo, pero que llega a ser tan codiciado por tantas.

Toda esta carroña transita por pueyrredón, Libertador, 9 de Julio...con sus orejeras bien puestas para no mirar lo que no quieren...a lo que le tienen miedo...a lo que jamás querrían pertenecer...a esa clase marginal....a esos niños con bolsitas tan grandes en sus pequeñas manitos...y esos viejos de 35 años tan conumidos por la calle que parecen fantasmas acobachados en el centro de la ciudad.

Y los pibes del camión les gritan a las chicas que en seguida miran para otro lado...y en la estación de retiro un hombre indigente golpea duro a su mujer diciéndolé que ella lo engaña, mientras los policías transitan por la esquina...
Ayer le había dicho que la amaba mientras abría otro tetra con naranja y la dejaba ya con el octavo adentro...
Marta salía con sus 7 a juntar cartones y mendigar...
Ella no sabía cómo manejar las cosas, pero sí sabía que pódía pensar....pero ¿en qué pensás Marta?...¿por qué esta vida...por qué dejás al maltrato seguir consumiendote a ti y a tus semillas?

Como Marta puedo penar y eso me preocupa. Desearía no poder hacerlo para así no preocuparme (mentira). Y...no es que lo que piense sea algo importante, pero esta deseperación de la búsqueda de los por qués...del no sé qué....yyyyy, ¡escucho tantos razonamientos que tal vez encuentre lógicos pero no quiero escuchar!
¡Basta!, me cansé de la lógica....la lógica es una absurda mentira. Y este monólogo que se parece al de la vaca sola con su movimiento mandibular de auí pa allá de aquí pa allá, es tan, tan....ilógico, ridículo....y eso que lo pienso palabra a palabra pero me es imposible dejarlo....

Ayer me dijiste, me estoy cagando encima y en vos...en este mundo y en mi. Y mis líneas tan poéticas...líneas que yo adornaba y adoraba....se derrumbaron como excremento pisado por zapato humano....mis delicadas Diosas se desvirtuaron completamente .

Pero...no te culpo, no. Pero tampoco te disculpo. Como debiera de hacer Marta....escupirle en la cara al choborra y darle una patada bien en los huevos hasta que se los mastique y no traiga más bastardos al mundo a sufrir.

Ayer...perforaste mis córneas y las serviste de canapé, clavaste y los chimichurreaste mis intestinos al pan, y degustaste corazón adobado con sales de meo de lobo marino con el bisoñé amarillo con el que huiste...
además era ¡amarillo patito! que redundante ¿no?...jamás te gustó el amarillo y mucho menos el amarillo patito.

Por eso, no te disculpo, primero porque no me lo pediste. Segundo Porque "no te necesito" y tercero porque el bisoñé se estaba quedando calvo...

¿Cómo pudiste?
Si te entregué los mejores años de mi vida....

Mientras No Despierto


Son las 18 horas. Alguien que jamás puedo ver, entra en mi habitación monótonamente. Día tras día, siempre es lo mismo. Y mi intriga por ver su rostro continúa. De alguna manera siempre se las ingenia para no mostrármelo.
Me gustaría poder gritarle que no coloque esa máscara en mi nariz, que no la necesito; Que ese flujo de oxígeno turbio, me asfixia y me quita la luz durmiéndome en un oscuro sueño. Pero sé que es inútil. En no más de dos minutos me adentraré en una nueva pesadilla, mucho peor que la que transcurre cuando estoy despierto postrado en la misma cama desde hace años.
Sólo quedan 30 segundos. Comienza la cuenta regresiva mientras observo el reloj de pared: 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1.

Desperté a las 7 horas, no podía ser de otra manera. Comienza la rutina.
Otra vez ese enfermero tan desagradable de la mañana, saludándome: -¡Hola vegetalito!-. Odio que me llame así ¿Acaso él no se parece a una asquerosa y sucia papa con ese obeso cuerpo que tiene?
Puedo percibir su nauseabundo olor a colonia barata, prefiero el olor a hospital que el de esa horrible colonia.
¡Es tan asqueroso! Cabello largo atrás y calvo arriba. Teñido de un borra vino descolorido y opaco; Desalineado y afeminado, provoca pequeñas puntadas en mi cabeza.
Además, se nota que odia su trabajo. Debe creer que no me doy cuenta de la manera despectiva en que me trata. Claro, como no puedo moverme ni quejarme, cumple con su trabajo y chau.
¡Es tan bruto! Me da vuelta como a una tortilla para cambiar las sábanas, después de haberme echado agua encima con un balde. Y no es que físicamente me moleste, ya que después del accidente no siento más nada. Por ahora, pero solo hasta que me recupere, solamente soy un cerebro, pero me duele su actitud.
Cuando esté bien y les cuente a mis papás toda esta situación, ellos no van a dejar las cosas así, seguramente van a levantar un acta para que este señor no vuelva a tratar así a las personas.

Son las 8:30 horas, el desagradable enfermero, se ha ido. Veo correr las agujas del reloj de pared frente a mi vista ¡Cuánto deseo que quiten el reloj de allí! El tiempo se vuelve infinito aquí.
La única hora que deseo que el cruel reloj marque, es esa hora en que mis penas se olvidan, al menos por un instante.
Las horas no mueren con nada hasta las tres de la tarde, mi momento más feliz, mi único momento feliz. Desearía que alguien venga a cambiarme de posición para ya no tener que mirar el maldito reloj.

Son las tres de la tarde. La oigo acercarse. Ya se escucha su risa retumbar a través del pasillo. Cada vez es más fuerte. Escucho que la puerta de mi habitación se abre. Entró aquí, puedo presentirlo. Ahora justo frente a mí, me mira fijamente, igual que todas las tardes. Con sus rizos dorados que me recuerdan al lejano sol y su piel tan tersa y rosada, a la frescura de la brisa, me transporta con su mirada cristalina a mi único bello sueño posible, el de ser real para alguien. Hace que me sienta vivo e inmortal para siempre.
¿Es que acaso nadie más comprende que estoy aquí?

Ya van a ser las 18 horas. Están por apagarme ¿Cuál será mi pesadilla de esta noche?
La de anoche fue la más horrible y real pesadilla que he tenido; Papá y mamá entraban a la habitación mientras dormía. Luego me besaban llorando desconsolados sobre mi pecho, diciéndome que lo sentían mucho, que hubieran querido que las cosas fuesen diferentes. Que los médicos habían dicho que no quedaba ningún tipo de esperanzas para mí, y que ellos, muy apenados, ya no podían sostener los gastos que implicaba la internación. Sus desgarradoras expresiones me quebraban, mientras me confesaban con gritos y llantos: -¡Clínicamente estás muerto, hijo! ¡Ya nada se puede hacer hijo! Está clínicamente probada tu muerte cerebral...
Fue horrible ¡Tan real! ¿Cómo podría estar muerto?

¡Qué raro! Mamá y papá están aquí y faltan minutos para las dieciocho.
¡Hola mamá!, ¡hola papá! No se imaginan las ganas que tengo de gritarles cuanto los amo y que pronto estaré con ustedes como antes. Denme un poco más de tiempo. Sé que es difícil para ustedes. También lo es para mí. No saben cuanto dolor me causa no poder hablar ni moverme y amar sin poder demostrarlo.
¡No, por favor!, Hoy que ellos están aquí no me duerman. Pero... ¿por qué hay tantos doctores aquí? Y hoy... hasta decidió venir el sacerdote. Papás, no lloren, pronto volveré a ser el mismo, se los prometo. ¡No!, ¡no se vayan! Tengo miedo, ¿Por qué hay tanta gente aquí? ¿Mamá?, ¿papá?
10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1… cero.

domingo, mayo 04, 2008

Susurros de un Pájaro Azul

En la plaza de la montaña viven los pajaros libres...ellos vienen y miran mis espantapájaros sueños y me cuentan los suyos por una miga de pan... Corren y vuelan libres por su maga montaña y desde aquí los oigo cantar, contarme sus sueños....tan parecidos a los que dejé tan lejos, tan detrás de mi... Reflejos estertóreos y fríos son los que mitiga el sol, mientras aquí solamente sigo esperando, mirando a la nada que se acerca y me posee, buscando y buscando...llorando y buscando...buscando la paz... El degradé de colores que proviene de la sombra de esas copas, me muestra la vida que existe el la maga montaña...y quiero tomarla... Montaña transitada por pájaros sueños...sueños hablados por ellos e incomprensibles para quienes no pueden entenderlos, para quienes prefieren montañas de cemento, y niegan un rayo de sol y prefierne la ciudad de hormigón... No quiero espantarlos pájaros....sólo síganme hablando...

Gato Reventado

Es de noche,...en el parque también es de noche... en el parque tristemente iluminado con los reflejos estertóreos de los viejos focos, focos recuerdos, focos fantasmas inútiles del cerebro exprimido acausa de ellos. El gato se suicidó esta tarde... eran las siete de latarde dicen. El gato se suicidó a las siete de la tarde. El gato se tiró del piso doce a las siete de la tarde.... saltó al vacío creyendo poer volar. Sus alas imaginarias, alas de su corazón, lo aventaron al avismo y a mi también junto a su pequeño y frágil cuerpo. Hoy salté con él a las siete de la tarde. Hoy caí con él sobre el cemento a las siete de la tarde. y mi cabeza reventó en el pavimento junto a la suya a las siete de la tarde. No pudo esperar por mi, no supe cuidar de él. Hoy hemos muerto a las siete del a tarde. Miro ahora en el parque...busco sus seis vidas restantes.... pero cada una de ellas fue extinguiéndose en el descuento inminente....piso a piso en su cuenta regresiva en caída libre... Ahora, recuerdo en el parque, en las penumbras del interminable parque, lo que una vez me han dicho: "con cada paso que damos matamos; con cada pequeño o gran paso que damos nos convertimos en asesinos, culposos e inevitables".... Ahora comprendo....no supe cuidar de él.... Ahora quiero sentir qué es flotar en el aire y querer volar sin siquiera haber aprendido a caminar.